El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena expresó su rechazo a la cancelación de la visa estadounidense a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y calificó la medida como un mecanismo de injerencia política en los asuntos internos de México. En un pronunciamiento difundido este viernes, el partido gobernante sostuvo que el uso de instrumentos migratorios contra personas políticamente expuestas no constituye prueba de delito o irregularidad alguna, sino un mensaje político dirigido a intimidar a quienes defienden la soberanía nacional.
La postura de Morena se da luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo señalara esta mañana que la cancelación de visas no implica la comisión de un delito y que responde a una estrategia de presión externa. El partido subrayó que la relación bilateral con Estados Unidos debe basarse en el respeto mutuo, la cooperación y la coordinación, y no en la subordinación o en intentos de incidir en el proyecto político humanista que encabeza la Cuarta Transformación.
El pronunciamiento del CEN también hizo un llamado a la militancia y a la ciudadanía a informarse y a no permitir que decisiones tomadas en el extranjero sustituyan a las instituciones mexicanas ni el debate político interno. En ese sentido, Morena advirtió que quienes desde México acuden a instancias extranjeras para buscar presiones o sanciones contra sus adversarios políticos están evadiendo su responsabilidad ante las instituciones nacionales, especialmente en casos relacionados con actos de corrupción.
Este episodio se enmarca en un contexto de tensiones bilaterales, donde el gobierno mexicano ha mantenido una postura firme en temas como la reforma judicial y la política migratoria. La cancelación de la visa a López Beltrán, quien no ocupa un cargo público, ha sido interpretada por analistas como una señal de descontento en Washington hacia el rumbo político de México, aunque no se han dado a conocer razones oficiales por parte de las autoridades estadounidenses.
Para la ciudadanía, este tipo de medidas externas pueden generar incertidumbre sobre la relación con Estados Unidos, principal socio comercial de México. Sin embargo, el partido en el poder busca transmitir que la defensa de la soberanía no implica un rompimiento con el vecino del norte, sino una redefinición de los términos de la relación, basada en la igualdad y el respeto.
El pronunciamiento de Morena refuerza la narrativa oficial de que el proyecto de la Cuarta Transformación enfrenta resistencias tanto internas como externas, y que la unidad del movimiento es clave para avanzar en la agenda de cambio. La dirigencia nacional llamó a no caer en provocaciones y a mantener el rumbo trazado por el pueblo de México.
En los próximos días se espera que el tema siga generando reacciones en el ámbito político y diplomático, mientras el gobierno mexicano evalúa las acciones a seguir. Por lo pronto, Morena se mantiene firme en su postura de que la soberanía nacional no está sujeta a negociación ni a presiones externas.
