La presidenta Claudia Sheinbaum consideró que el "rompimiento, más bien desencuentro" en las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá no afectará la economía mexicana. Durante su conferencia matutina, la mandataria señaló que México ha avanzado en sus conversaciones con el gobierno estadounidense para encaminar mejores condiciones en la relación comercial, con la prioridad de reducir los aranceles que actualmente afectan al acero, aluminio y los vehículos.
Sheinbaum recordó que la semana pasada sostuvo una llamada con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, y que en ese momento no se vislumbraba el desenlace que ahora se observa entre ambos países. No obstante, subrayó que México mantiene su propio camino en las negociaciones con Estados Unidos, con el objetivo de proteger los intereses nacionales.
En ese contexto, la presidenta informó que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, permanecerá toda la semana en Washington para continuar las pláticas sobre el futuro del acuerdo comercial. Además, recordó que el presidente estadounidense, Donald Trump, auguró que podría haber un acuerdo próximo con México, lo que genera expectativas positivas.
A pesar de las tensiones comerciales, Sheinbaum destacó que las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos han aumentado, principalmente en el sector de electrónicos, debido al auge de la inteligencia artificial en el país vecino, que requiere de estos aparatos. La presidenta señaló que Estados Unidos no ha impuesto aranceles a los electrónicos, incluso de otros países, pero aclaró que México no busca que estos productos solo pasen por su territorio sin valor agregado.
El conflicto arancelario entre Estados Unidos y Canadá ha generado incertidumbre en los mercados, pero el gobierno mexicano confía en que su estrategia de diálogo dará resultados. La prioridad es reducir los aranceles que afectan a sectores clave como el acero, el aluminio y la industria automotriz, que son fundamentales para la economía mexicana.
Para la ciudadanía, esta situación tiene implicaciones directas en el empleo y la inversión, especialmente en estados como el Estado de México, donde la industria manufacturera y automotriz tienen un peso importante. Un acuerdo favorable podría significar estabilidad para miles de trabajadores y empresas.
Mientras tanto, el secretario de Economía continuará las negociaciones en Washington, y se espera que en los próximos días haya avances concretos. El gobierno mexicano se mantiene optimista, pero prudente, ante un escenario comercial complejo que requiere de una diplomacia cuidadosa.
En conclusión, la postura de la presidenta Sheinbaum es clara: el desencuentro entre Estados Unidos y Canadá no debe afectar a México, y las negociaciones bilaterales avanzan para lograr condiciones más favorables. El tiempo dirá si las expectativas se cumplen, pero por ahora, el gobierno federal trabaja para proteger los intereses del país.
