La dirigencia del PAN en la Ciudad de México vivió un momento incómodo frente a las oficinas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), donde un grupo de manifestantes la increpó y exigió su salida. El episodio ocurrió durante una conferencia de prensa que el partido realizó en el lugar, en medio de las protestas de trabajadoras y trabajadores del instituto. Morena CDMX calificó el hecho como una señal de que la ciudadanía rechaza que las causas sociales se utilicen como escenografía política.
El dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, sostuvo que las personas que lo increparon habían recibido instrucciones para protestar. Para Morena CDMX, esa acusación desconoce el origen real del malestar: quienes salen a manifestarse lo hacen por necesidades concretas y merecen atención, no sospechas. La presidenta del Comité Ejecutivo Estatal, Paulo García, resumió la postura del partido en un mensaje en el que afirmó que la gente rechaza a los oportunistas y a quienes buscan sacar provecho de las protestas.
El contexto del conflicto es laboral. Trabajadores del IMSS han expresado demandas salariales y de condiciones de trabajo que el instituto ha atendido mediante mesas de negociación. Este 21 de octubre, el director general del IMSS, Zoé Robledo, junto con el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Marath Bolaños, anunció una nueva propuesta de incremento salarial global del 8 por ciento, compuesta por 4 por ciento al salario tabular y 4 por ciento a prestaciones. La oferta supera en 1.2 puntos porcentuales la propuesta anterior y fue aprobada por el Consejo Técnico del instituto, según se expuso.
Morena CDMX respaldó los esfuerzos del Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, para atender las demandas de los trabajadores. También expresó su apoyo a la presidenta del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, Ariadna Montiel, ante señalamientos que el partido considera infundados. La dirigencia estatal insistió en que los reclamos ciudadanos deben escucharse y resolverse con trabajo institucional, no con descalificaciones.
El episodio frente al IMSS deja varias lecturas políticas. Por un lado, muestra la tensión entre partidos por capitalizar un conflicto laboral de alcance nacional. Por otro, evidencia que las protestas de trabajadores de la salud y del sector formal tienen demandas específicas que no se agotan en la disputa partidista. La propuesta salarial del IMSS deberá discutirse y, en su caso, aplicarse conforme a los procedimientos internos y presupuestales del instituto.
Para los derechohabientes y el personal del IMSS, el desenlace de esta negociación tiene efectos prácticos: impacta el ingreso de miles de trabajadores y, de manera indirecta, las condiciones de operación de los servicios médicos. La discusión sobre el incremento salarial ocurre en un contexto de presión inflacionaria y de reclamos por mejores condiciones laborales en el sector público.
Morena CDMX sostuvo que su prioridad es la atención de las causas sociales y rechazó que las manifestaciones se conviertan en un botín político. El partido llamó a distinguir entre la protesta legítima y la búsqueda de reflectores, y reiteró su respaldo a las autoridades federales para que las demandas de los trabajadores se resuelvan por la vía institucional.
