La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llamó al gobierno de Estados Unidos a trabajar de manera coordinada con México para conservar al lobo gris mexicano, una especie transfronteriza que enfrenta una nueva amenaza: una orden ejecutiva del presidente Donald Trump que podría retirarle las protecciones legales en territorio estadounidense.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum señaló que, ante la instrucción de Trump al secretario del Interior, Doug Burgum, para evaluar si los lobos grises y los lobos grises mexicanos cumplen los criterios para ser excluidos de la Ley de Especies en Peligro de Extinción, México debe buscar un entendimiento con su vecino del norte.
“Evidentemente lo que tiene que hacerse entre Estados Unidos y México es una coordinación. Vamos a ver si esto llega a ocurrir, porque no debería ser así, porque más allá de que están en los dos lados de la frontera, es una especie que tenemos que conservar”, afirmó la mandataria.
El lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) es una subespecie que históricamente habitó desde el sureste de Estados Unidos hasta el centro de México. Su población se redujo drásticamente durante el siglo XX debido a la caza y la pérdida de hábitat, lo que llevó a que fuera declarado en peligro de extinción tanto en México como en Estados Unidos.
En México, los esfuerzos de conservación han incluido programas de reproducción en cautiverio y liberación en zonas de Sonora y Chihuahua, así como en la Reserva de la Biósfera Janos, en el estado de Chihuahua. Sin embargo, la especie sigue enfrentando riesgos como la caza furtiva y la fragmentación de su territorio.
La orden ejecutiva firmada por Trump forma parte de una serie de acciones de su administración para flexibilizar regulaciones ambientales, argumentando que algunas protecciones obstaculizan el desarrollo económico. Grupos ambientalistas han advertido que retirar las protecciones al lobo podría revertir décadas de recuperación.
Para México, la decisión de Estados Unidos tiene implicaciones directas: si el lobo pierde protección al norte de la frontera, podría aumentar la caza y el tráfico ilegal, además de afectar los corredores biológicos que la especie utiliza entre ambos países.
Sheinbaum subrayó que la conservación de esta especie no es solo una responsabilidad nacional, sino un compromiso compartido. La coordinación entre los dos gobiernos, dijo, es esencial para garantizar que los esfuerzos de recuperación no se vean socavados por decisiones unilaterales.
Hasta el momento, no se ha anunciado una respuesta oficial del gobierno de Estados Unidos a la petición de México. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) no ha emitido un comunicado al respecto, pero se espera que en los próximos días se definan los pasos a seguir.
Mientras tanto, organizaciones civiles y especialistas en vida silvestre han llamado a ambos gobiernos a priorizar el diálogo científico y a mantener las protecciones vigentes, recordando que el lobo mexicano es un símbolo de la biodiversidad compartida entre México y Estados Unidos.
