La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo que al concluir su administración 12 millones de familias habrán sido beneficiadas por el programa de vivienda, una meta que, dijo, representará una derrama económica anual equivalente a 1.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Durante su conferencia matutina, la mandataria desglosó los componentes de la estrategia: construir 1.8 millones de viviendas nuevas, reestructurar 1.8 millones de créditos para mejoramiento, reestructurar 5.1 millones de créditos, entregar un millón de escrituras y otorgar 2.2 millones de créditos tradicionales.
Sheinbaum destacó que por cada vivienda construida se generan en promedio cuatro empleos, por lo que el programa también tendrá un efecto directo en el mercado laboral. Hasta el momento, señaló, se han contratado 600 mil viviendas, lo que se traduce en 2.4 millones de trabajos asociados. "Lo más importante es tener acceso a lo que nosotros consideramos un derecho, que es una vivienda digna", expresó.
La titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), Edna Vega, informó por su parte que se han contratado 667 mil viviendas, equivalentes a 37 por ciento de avance respecto de la meta total de 1.8 millones. La inversión acumulada hasta ahora asciende a 75.9 mil millones de pesos.
Vega precisó que los estados donde más vivienda de interés social se ha construido son Tabasco, Quintana Roo, Yucatán, Tamaulipas y Veracruz. Estas entidades concentran el mayor volumen de contrataciones dentro del programa, aunque la meta es extenderlo a todo el país.
El anuncio ocurre en un contexto de presión sobre el mercado de vivienda en México, donde el acceso a créditos y la disponibilidad de suelo han sido obstáculos persistentes para las familias de menores ingresos. La administración federal ha planteado que la reestructuración de créditos y la entrega de escrituras buscan regularizar la situación patrimonial de miles de hogares que ya cuentan con una vivienda pero carecen de certeza jurídica.
Para las familias, el impacto práctico del programa dependerá de la velocidad con que se concreten las contrataciones y de que los créditos lleguen a quienes realmente los necesitan. La meta de 12 millones de familias beneficiadas incluye tanto vivienda nueva como mejoramientos y reestructuraciones, por lo que el universo de beneficiarios es amplio y no se limita a la construcción.
El avance reportado de 37 por ciento a poco más de un año de gobierno sugiere que el ritmo de contratación deberá mantenerse o acelerarse para cumplir con el total sexenal. La inversión acumulada de 75.9 mil millones de pesos es un indicador del flujo de recursos que ya se ha ejercido, pero también plantea la pregunta de si el presupuesto anual será suficiente para sostener el ritmo hasta 2030.
La derrama económica de 1.2 por ciento del PIB anual, si se materializa, tendría efectos en la actividad de la construcción, el empleo formal y el consumo de insumos, aunque su distribución territorial dependerá de dónde se concentren las obras. Los estados mencionados por la Sedatu ya muestran una concentración de contrataciones, lo que podría replicarse en otras regiones si el programa avanza según lo previsto.
El programa de vivienda es una de las apuestas centrales del gobierno federal en materia social y económica. Su éxito no solo se medirá por el número de casas construidas, sino por la capacidad de las familias de acceder a una vivienda digna y de conservarla a largo plazo. El seguimiento de las cifras de avance y de la inversión ejercida será clave para evaluar si las metas anunciadas se cumplen.
