La construcción del tren de pasajeros Ciudad de México-Querétaro registra un avance de 32 por ciento y cuenta con 90 por ciento del derecho de vía liberado, de acuerdo con la supervisión de obra realizada en el kilómetro 137, en Polotitlán, Estado de México. En el recorrido participaron la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, los gobernadores del Estado de México, Delfina Gómez, y de Hidalgo, Julio Menchaca, además del titular de la Agencia Reguladora de Transporte Ferroviario, Andrés Lajous, y el general Gustavo Vallejo.
El proyecto forma parte de un plan sexenal que contempla cerca de 2 mil 500 kilómetros de vías férreas en el país, con una inversión estimada en alrededor de 700 mil millones de pesos. Para el tramo CDMX-Querétaro se reportan 12 frentes de construcción en operación; el frente visitado en territorio mexiquense presenta casi 39 por ciento de avance, por encima del promedio general de la obra.
La ruta prevista comprende alrededor de 230 kilómetros desde Buenavista, en la Ciudad de México, hasta el centro de Querétaro, con vía doble y trenes diésel-eléctricos. Según la información expuesta durante la supervisión, el trayecto se cubriría en unas dos horas y algunos tramos alcanzarían velocidades de hasta 180 kilómetros por hora. Se añadió que 47 convoyes ya están contratados y en fabricación en Ciudad Sahagún, Hidalgo.
El argumento oficial para impulsar la obra es la saturación carretera en la zona centro del país, donde la ruta México-Querétaro concentra desplazamientos cotidianos de trabajo, estudio y carga. La intención es que el tren funcione en algunos segmentos como un servicio urbano, con conexión de las estaciones al transporte público local, lo que en la práctica podría modificar los tiempos de traslado de miles de personas que hoy dependen del autobús o del automóvil particular.
Para el Estado de México, el trazo representa una obra con efectos directos en municipios del norte de la entidad, entre ellos Polotitlán, donde se realizó la supervisión. La liberación del derecho de vía es una condición previa para acelerar los frentes de trabajo, por lo que el 90 por ciento reportado resulta un indicador relevante sobre la viabilidad de mantener el ritmo constructivo en los próximos meses.
El proyecto también se presenta como un generador de empleo regional. La cifra de alrededor de 18 mil 500 puestos activos corresponde a la obra en su conjunto y no exclusivamente al tramo mexiquense, por lo que su evolución dependerá del avance de cada frente y de la incorporación de nuevos segmentos a la construcción.
La supervisión ocurre en un contexto de reactivación de proyectos ferroviarios de pasajeros en México, luego de décadas en que la infraestructura férrea se orientó principalmente al movimiento de carga. La ruta CDMX-Querétaro es una de las de mayor demanda potencial, al conectar dos polos económicos con municipios intermedios del Estado de México e Hidalgo.
Quedan por definir con precisión las fechas de conclusión y el esquema tarifario, datos que no se detallaron en la información disponible. Para los usuarios potenciales, la utilidad del tren dependerá de la ubicación de las estaciones, la frecuencia del servicio y la integración con el transporte público local, aspectos que la autoridad ha señalado como parte del diseño pero que aún requieren precisión operativa.
