Morena en la Ciudad de México presentó una propuesta de reorganización interna articulada en 12 ejes, cuyo punto de partida es el trabajo territorial: jornadas simultáneas cada fin de semana en las 16 alcaldías y la recuperación de los comités seccionales como estructura de base. El planteamiento busca pasar de una conducción administrativa a una conducción de movimiento, según el documento difundido por el partido.
El eje de coordinación contempla una Mesa Permanente de Coordinación Territorial con seguimiento semanal a metas por alcaldía. A ello se suma una agenda conjunta entre el partido y su grupo parlamentario, con jornadas territoriales mensuales, de modo que la actividad legislativa y la presencia en colonias avancen en la misma dirección.
La propuesta también define a la dirigencia como un espacio de encuentro plural, sin privilegiar grupos internos, y plantea reglas de competencia para el proceso interno: piso parejo, aplicación de reglas nacionales y arbitraje institucional. Es un punto relevante porque la disputa por posiciones internas suele tensar la vida de los partidos y trasladar el conflicto a la operación cotidiana.
En materia de formación y participación, el documento incluye brigadas universitarias, foros de innovación y escuelas de liderazgo juvenil, además de una Escuela Permanente de Formación Política de Morena Ciudad de México. El objetivo enunciado es capacitar a militantes y simpatizantes para sostener el trabajo de organización más allá de los periodos de campaña.
El texto incorpora además campañas permanentes para explicar en lenguaje sencillo cómo las políticas públicas mejoran la vida cotidiana, así como actividades de servicio directo durante todo el año: reforestaciones, campañas de salud, asesorías jurídicas y ferias de empleo. Estas acciones buscan dar contenido concreto a la presencia del partido en las colonias y no limitarla a la coyuntura electoral.
Otro de los ejes es una Red Digital Territorial orientada a combatir noticias falsas y difundir actividades por colonia. La propuesta también prevé indicadores trimestrales sobre colonias visitadas, militantes incorporados y comités fortalecidos, lo que permitiría evaluar el avance con parámetros medibles y no solo con reportes de actividad.
El documento describe al partido como puente entre la ciudadanía y los gobiernos emanados del movimiento. Esa formulación implica un desafío práctico: distinguir la labor de organización partidista de la gestión gubernamental, sobre todo cuando ambas comparten agenda y territorios, y cuando la ciudadanía suele confundir las responsabilidades de cada instancia.
La propuesta no detalla calendario de arranque, responsables por eje ni presupuesto asignado a las jornadas, brigadas y escuelas de formación. Tampoco precisa cómo se medirá el cumplimiento de las metas semanales por alcaldía ni qué mecanismo resolverá las diferencias internas durante el proceso de renovación. Son los puntos que conviene observar para saber si los 12 ejes se traducen en operación verificable.
Para los habitantes de la Ciudad de México, el alcance práctico depende de que las jornadas de servicio y las ferias lleguen a las colonias con información clara y sin uso proselitista de programas públicos. La reorganización partidista es, en principio, un asunto interno, pero sus efectos se vuelven visibles cuando define cómo se atiende a la ciudadanía, cómo se canalizan demandas y cómo se conduce la relación con los gobiernos locales.
